La docencia como vocación y compromiso: 10ª Sesión del Seminario de Filosofía de la Educación
La décima sesión del Seminario de Filosofía de la Educación, con la participación de la Dra. Marina Garone Gravier y la moderación del Mtro. Ismael Carvallo Robledo, abordó la enseñanza como una construcción compartida del conocimiento, una vocación y un compromiso con la formación de las nuevas generaciones.
Ciudad de México, 04 de septiembre de 2026
El Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE) llevó a cabo la décima sesión del Seminario de Filosofía de la Educación, titulada “Con entusiasmo de niña y responsabilidad de ciudadana”, impartida por la Dra. Marina Garone Gravier, investigadora y docente, con la moderación del Mtro. Ismael Carvallo Robledo, Director General del ILCE.
Al dar inicio a la sesión, el Mtro. Ismael Carvallo planteó una reflexión sobre aquello que constituye la esencia de la docencia. Más allá de las metodologías, técnicas o fórmulas pedagógicas, destacó la pasión por el conocimiento como una cualidad fundamental del maestro, así como su capacidad para conducir a los estudiantes hacia el descubrimiento del saber, la belleza y la verdad.
A partir de este planteamiento, la Dra. Marina Garone Gravier recuperó episodios de su infancia y de su propia formación para explicar el origen de su vocación docente. Desde su experiencia, presentó la educación como una vivencia de descubrimiento y exploración, en la que enseñar no consiste únicamente en transmitir información, sino en despertar la curiosidad y generar las condiciones para preguntar y construir conocimiento de manera compartida.
A lo largo de su exposición, Garone Gravier destacó que la labor docente implica también una responsabilidad ética y ciudadana. El ejercicio de enseñar supone asumir un compromiso social que trasciende los contenidos de una asignatura y requiere acompañar a los estudiantes en la construcción de herramientas para comprender e intervenir en su entorno.
Uno de los planteamientos centrales de la sesión fue la figura del docente como “editor cultural”. A partir de su experiencia en los ámbitos editorial y académico, Garone Gravier estableció una analogía entre ambas labores: así como un editor selecciona, organiza y acompaña un proceso para dotarlo de sentido, el profesor pone a disposición de sus estudiantes referentes, preguntas, experiencias y herramientas que les permiten construir su propio recorrido académico y profesional.
La sesión incorporó también las voces de Emiliano González Lozada y Marisol Rivero García, exalumnos de la Dra. Garone Gravier y actualmente colegas, quienes compartieron sus experiencias formativas y permitieron observar, desde la perspectiva de los estudiantes, algunos de los principios pedagógicos abordados durante el encuentro.
Emiliano González Lozada recordó su experiencia como alumno en el posgrado de diseño industrial y destacó el rigor y la exigencia que caracterizaron su formación, así como el respeto y acompañamiento recibidos durante sus procesos de investigación. Señaló que esta experiencia modificó su manera de aproximarse a la información y de identificar relaciones y patrones dentro de los materiales de estudio, dando paso posteriormente a una relación de colaboración y mentoría.
Por su parte, Marisol Rivero García describió la relación pedagógica como una “polifonía”, en la que distintas experiencias y áreas del conocimiento dialogan para producir nuevas preguntas. Desde su trabajo en torno a la tipografía, la cognición y la inteligencia artificial, destacó un modelo de acompañamiento basado en la formulación de mejores preguntas, la lectura atenta y el intercambio crítico.
La incorporación de nuevas tecnologías a los procesos educativos fue otro de los temas de la sesión. Frente al uso creciente de herramientas de inteligencia artificial, se planteó la importancia de superar respuestas centradas únicamente en su prohibición y avanzar hacia prácticas que transparenten sus formas de utilización y fomenten un diálogo crítico sobre sus alcances, límites e implicaciones dentro del aula.
En este marco, la discusión avanzó hacia el papel que corresponde al maestro en el proceso educativo. Carvallo sostuvo que la relación entre docente y estudiante posee una dimensión necesariamente asimétrica, sustentada en la autoridad técnica y moral de quien tiene la responsabilidad de conducir el aprendizaje. A partir de referentes como Max Weber y Antonio Gramsci, reflexionó sobre la figura histórica del maestro como una autoridad social y sobre la necesidad de repensar esa función ante los desafíos educativos contemporáneos.
Frente a este escenario, el Director General del ILCE propuso recuperar la dimensión carismática de la autoridad docente, entendida no como imposición, sino como la capacidad del maestro para transmitir su pasión por el conocimiento y generar un espacio de aprendizaje atravesado por la curiosidad, la aventura intelectual y el vínculo con sus estudiantes.
Garone Gravier reflexionó también sobre las condiciones adversas que enfrenta actualmente la labor docente, entre ellas la precariedad y las dificultades que pueden debilitar la continuidad de los procesos educativos. Ante este panorama, planteó el compromiso con la enseñanza como una forma de resistencia frente a dinámicas que dificultan la transmisión del conocimiento y la construcción colectiva de valores, y destacó la pasión y la prudencia como elementos fundamentales para sostener el ejercicio educativo.
Al cierre de la sesión, Carvallo retomó la reflexión sobre la vocación y el compromiso del maestro y, desde una referencia al pensamiento platónico, abordó su papel como conductor en el proceso de formación de los individuos. En este sentido, destacó la importancia de la vocación, la templanza y la responsabilidad necesarias para sostener la tarea educativa ante condiciones sociales y económicas que pueden debilitar los procesos de transmisión de conocimientos y valores. La décima sesión del Seminario de Filosofía de la Educación permitió así articular la experiencia docente de Marina Garone Gravier, los testimonios de quienes fueron sus estudiantes y la reflexión filosófica en torno a la autoridad y la vocación del maestro, para pensar la educación como una práctica crítica, compartida y profundamente vinculada con la responsabilidad social. Con el Seminario de Filosofía de la Educación, el ILCE continúa impulsando espacios para el análisis de los fundamentos, problemas y transformaciones de la enseñanza, recuperando distintas experiencias y perspectivas que contribuyan a pensar críticamente el papel de la educación en las sociedades contemporáneas.
COM ILCE 031/2026



